11/09/23

La supercamioneta de una pareja de aventureros en Livingstone

Día 11 / LIVINGSTONE (Zambia) 

Con esta camioneta se estaban haciendo un largo viaje por varios países de África la pareja Darina, irlandesa, y Kurt, suizo.(11/09/23, Livingstone)


Cuando estuvimos en Livingstone para pagar al guía el safari a pie por Mosi-oa-Tunya nos llamó la atención una camioneta que estaba aparcada en la calle principal por la que cruza la carretera general. La camioneta tenía en uno de los lados un enorme y detallada mapa de África y a ambos lados un gran logo con una mofeta dibujada y escrita una dirección de internet:  "Honey Badger on tour. www.maricha.co.za". Ya en casa me he metido en esta página y he descubierto que la camioneta se llama Honey Badger, pertenece a una pareja de aventureros cicloturistas, ya sexagenarios si no me equivoco, llamados Darina, irlandesa, y Kurt, suizo, a los que les encanta viajar,  pues al menos se hacen tres viajes al año.

En la foto  de más abajo, sacada de su web, aparecen los dos justo cuando se cumplía un año de su travesía por África (22 de septiembre 2022 al 23 de septiembre de 2023): "No tenemos destino final ni fecha de finalización, viajaremos mientras tengamos salud, riqueza y anhelo de aprender". Desde nuestro blog les deseamos que tengan un feliz viaje por estas tierras africanas.

Como os decía en su blog, https://maricha.co.za/blogs/travel, tienen detallados cuantos viajes han hecho por todo el mundo (incluso han estado en España -Camino de Santiago, Cáceres y Canarias).

A continuación os dejo un pequeño extracto del diario de abordo de esta pareja de cicloturistas que publican en su web (Nota: la señorita "Honey Badger" es el nombre de la camioneta con la que se están desplazando por el continente africano):

"Darina, irlandesa y Kurt, suizo, llevan un año recorriendo África en bicicleta. Comenzaron en Ciudad del Cabo, subieron por la costa oeste, se aventuraron hacia el este a través de Botswana, Zambia, Malawi, Tanzania y probablemente Kenia, y desde aquí se dirigirían hacia el este, hasta Zanzíbar".

"Somos tres en este viaje (además del viejo “alguien”); Créanme, la señorita Honey Badger puede hacer todo lo posible y causar estragos. Ella parece toda gentil y tranquila, pero tiene voluntad propia y nos contraría si no se sale con la suya. Ella no será ignorada. Gran parte de nuestro viaje está determinado por la señorita Honey Badger; p.ej. hemos tenido que hacer varios desvíos a distintas localidades obligados por nuestra camioneta: Springbok, dos veces, Swakopmund, Vaalwater, Tzaneen, Dar es Salaam, Arusha, Lusaka, Mumbwa y ahora Livingstone."


Para leer el blog de Darina y Kurt pulsa AQUÍ.


(Foto: EGdM, 11/09/23, Livingstone)



 

Cataratas Victoria, "la humareda que ruge"

Día 11 / ZAMBIA Cataratas Victoria, Área de Conservación Kavango-Zambeze.


Los 5  en uno de los miradores de las cataratas Victoria que se forman cuando todo el volumen
del río Zambeze cae en las gargantas que tienen una profundidad de entre 80 y 108 m.

Se lamentaba Javier Reverte en su magnífico libro "Vagabundo en África " (1ª edición 1998) de tener que haber visto las cataratas Victoria "caminando como un turista más, de las decenas que recorren el paseo abierto al otro lado de los poderosos saltos, haciendo fotos, esperando tu turno para ocupar la primera fila en las estrechas terrazas desde donde se contempla el agua yendo a chocar contra el estrecho, hondo y nervioso curso del Zambeze, que corre abajo entre las duras paredes de piedra". Al prestigioso aventurero y escritor le hubiera encantado contemplarlas en soledad, como "lo debió de sentir Livingstone en aquel día de 1855 en que las vio por primera vez". 


Los 5 junto al cartel que hay en la entrada al sitio de las cataratas Victoria.


A los nativos de estas tierras más que la visión de este impresionante espectáculo de la naturaleza les sorprendió el ensordecedor ruido que salía de aquel lugar envuelto en una nube de agua por lo que no dudaron en llamar al sitio "Mosi-oa-Tounya", "una humareda que ruge". El doctor Livingstone que fue el primer europeo que las vio en noviembre de 1855 las bautizo con el nombre de "Victoria" en honor a la reina de Inglaterra. Una escultura en homenaje a este descubridor se erige en el lado de Zambia, que es por donde accedimos nosotros, sobre un alto pedestal en el que su figura posa oteando el horizonte y dirigiendo su mirada hacia las cataratas. Hablaremos más de David Livingstone en nuestra entrada sobre la ciudad que lleva su nombre.


Nuestro guía explicándonos sobre un gráfico los distintos tramos y saltos de agua que
conforman el conjunto de las cataratas Victoria.



Elena se entretiene fotografiando a los monos que campan a sus anchas por el Parque Nacional de las Cataratas, jugueteando entre sí o hurgando en las papeleras y cubos de basura donde poder obtener algo de comida.



Óscar nos hizo esta foto de los 4 posando con otra impresionante vista de las cataratas Victoria al fondo.


Cuando llegamos al sitio de las cataratas el taxi nos dejó al lado de un mercadillo formado por unos locales de venta de souvenirs y artesanía. Cruzando la calle había una caseta que servía de entrada y venta de tickets para ver el Parque Natural de las Cataratas Victoria. Al poco tiempo salió el que sería nuestro guía que se estaba despidiendo del grupo anterior y enseguida se vino con nosotros. Nos contó que había aprendido español en Cuba y antes de entrar al sitio, sobre una rústica y agrietada maqueta de yeso y cartón, nos fue explicando la situación de las cataratas, sus características y el entorno natural.


Paloma, Óscar, Elena y Mónica posan junto a a la caseta donde venden los tickets para entrar a las cataratas Victoria.

Era casi la una del mediodía cuando entramos. Exceptuando una pareja de japoneses que se movía por aquellos senderos limitados por cordeles y postes de madera, prácticamente estábamos solos y podíamos disfrutar tranquilamente del paisaje, el espectáculo del agua cayendo y los monos jugueteando por doquier. En septiembre, al ser la época seca, la caída del agua no era tan tumultuosa y abundante como en el periodo de inundaciones en el que  es imposible ver el pie de la cascada y la cortina de agua, dado el abundante vapor de agua que llega incluso a empapar a los visitantes. Pero como decía nuestro guía cuando le preguntaban cuando era mejor venir a ver las cataratas: "El mejor es cuando usted está aquí". 


En este panorámica se puede apreciar en el lado izquierdo el puente por el que pasa el ferrocarril, la ruta que seguimos incluyendo un puente que hay que pasar y algunos de los miradores.


Por último nos comentó a modo de curiosidad que el tamaño de las cataratas Victoria es casi el doble que las de Niágara (Canadá/EEUU) y que solo rivaliza con las cataratas del Iguazú en Argentina y Brasil y con los Saltos del Moconá también en la frontera de Argentina y Brasil.


JC delante de la estatua erigida en 1855 como homenaje
al explorador escocés doctor David Livingstone, que tiene
otra en el lado de Zimwabwe inaugurada en 1934.


Las cataratas Victoria Patrimonio de la Humanidad en 1989



Las Cataratas Victoria fueron declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1989.


Las Cataratas Victoria figuran entre las más espectaculares del planeta. El río Zambeze, que tiene más de 2 kms en este lugar, se precipita con gran estruendo por una serie de desfiladeros basálticos y levanta una nube de vapor de agua que puede ser vista desde más de 20 kms de distancia.  La UNESCO declaró el Parque Natural Moni-oa-Tunya y Cataratas Victoria Patrimonio de la Humanidad en 1989, atendiendo a los criterios de ser un fenómeno natural de gran belleza y constituir una etapa importante en la historia de la Tierra.


Paloma, Mónica y JC contemplando el puente de hierro y bronce sobre el que transcurre la línea de ferrocarril que une Livingstone y Kazungula. En un carruaje sobre este puente, se firmó un acuerdo histórico.
El puente se inauguró en septiembre de 1905.



Paloma y Óscar dirigiéndose al Knife Edge, un espectacular mirador al que se
 accede tras cruzar un vertiginoso puente que en la época de inundaciones
queda totalmente envuelto en una nube de agua pulverizada. 


Paloma estudiando la maqueta que representa muy didácticamente la orografía y accidentes de las cataratas Victoria y sobre la que nos explico nuestro guía todas sus características.


Mercadillo enfrente de la entrada al parque de Cataratas Victoria (Zambia).




10/09/23

BO-KAAP, el colorido barrio malayo de Ciudad del Cabo

10 de septiembre de 2023, Ciudad del Cabo (Sudáfrica)


Paseando por el barrio malayo de "Bo-Kaap" ("sobre Ciudad del Cabo").

"Bo-Kaap" significa "sobre la Ciudad del Cabo". Es así como se llama este barrio ubicado en la ladera de Signa Hill, al norte de Ciudad del Cabo. A este barrio se accede fácilmente a pie desde el centro de la ciudad, aunque nosotros lo hicimos en taxi desde nuestro hotel hacia las nueve de la mañana ya que era el último día que pasábamos aquí y teníamos que estar a las once y media de vuelta en el hotel para que nos recogiera otro taxi para ir al aeropuerto y emprender nuevo destino a Zambia para ver las cataratas Victoria.

Bo-Kaap es un barrio curioso sobre todo por el colorido de sus casas. Por lo demás no es nada extraordinario, vimos alguna mezquita y entramos en una tienda de souvenirs para comprar los últimos recuerdos de la ciudad. Las calles no estaban muy animadas de gente este grisáceo domingo de septiembre. Había algunos turistas paseando y haciendo fotos, como nosotros, y residentes que charlaban tranquilamente en grupo en la calle. 


Mónica junto a una de las viviendas de Bo-Kaap.


La historia del barrio se remonta al siglo XVII cuando la Compañía Holandesa de las Indias trasladó a esta parte de África a muchos musulmanes de Sri Lanka, la India e Indonesia. Eran principalmente esclavos o exiliados políticos emigrando o huyendo de sus paises. Cuando a principios de la década de 1830 se abolió la esclavitud en el continente los musulmanes se instalaron en esta parte de la ciudad donde ya se habían construido algunas mezquitas como la de Nurul Islam. Esta mezquita se fundó en 1834, y podía albergar a 150 fieles. Fue renovada en 2001 y ahora tiene capacidad para casi 700 fieles.


La Nurul Islam Mosquetera se erigió en 1834 en el barrio de Bo-Kaap.


Fue en los años 90 del pasado siglo XX cuando se pintaron las casas de los colores que hoy caracterizan a este típico barrio de Ciudad del Cabo.


Selfie de los cinco en el centro comunitario malayo del barrio de Bo-Kaap, Ciudad del Cabo.



Los vivos colores de las fachadas de Bo-Kaap fueron pintados después del apartheid, a partir de la década de 1990.



En esta tienda compramos algunos regalitos como recuerdo antes de marcharnos a Zambia.



Nos hicimos muchas fotos los cinco pues no podíamos resistir posar junto a las coloridas fachadas de este barrio malayo.



Esquina de una de las calles de Ciudad del Cabo que dan acceso al barrio malayo de Bo-Kaap, al fondo bajo la Signal Hill.




09/09/23

Alegre despedida de Sudáfrica en MAMÁ ÁFRICA

Día 9 / MAMÁ ÁFRICA, Restaurante en Ciudad del Cabo.


Entrando en el restaurante Mamá África en Long Street.

La noche anterior de nuestra marcha de Sudáfrica quisimos celebrarla con una cena en Ciudad del Cabo. Ya el día anterior habíamos intentado cenar en el restaurante Gold, que estaba por la zona del V&A Waterfront, pero como era de noche no supimos dar con el sitio y al final cenamos muy bien en otro que había muy cerca del muelle, un sitio muy animado y sobre todo porque estaban retransmitiendo un partido del mundial de rugby de Francia, un deporte que apasiona a los sudafricanos desde que en 1995 ganaron la Copa del Mundo.


Hicimos na degustación de varios platos típicos en este animado restaurante.

Mónica había reservado para esta noche mesa en otro de los restaurantes de moda en Long Street, una de las calles más animadas y céntricas de la noche capense, llamado Mamá África. Este, al igual que el Gold, tenia un menú variado de platos típicos africanos y sobre todo una buena ambientación con música en directo.


Elena sentada en la silla de Botswana en el restaurante MAMÁ ÁFRICA. Todas tenían el nombre de un país africano.


Long Street es una de las calles más bulliciosas de Ciudad del Cabo. La gente la visita por su ambiente bohemio, llena de albergues juveniles, librerías, tiendas de souvenirs y restaurantes de comida étnica. Aunque el principio de la calle estaba muy cerca de nuestro hotel el restaurante al que íbamos estaba en la otra punta, a una distancia de más de 3 kms., y nos aconsejaron coger un Uber que nos dejó en la puerta. Para hacer tiempo pasamos a una tienda de souveniers donde compramos algunos regalos y luego entramos ya en Mamá África.  Cenamos muy bien, disfrutamos con la música en vivo y hasta participamos Elena y yo con nuestros bongos, en cada mesa había uno o dos, en una sesión conjunta con los propios músicos que estaban tocando.


Un conjunto de percusionistas tocando en el restaurante MAMÁ ÁFRICA y nos invitaron a tocar los bongos con ellos.


Colorida ambientación del interior del restaurante Mamá África en Ciudad del Cabo.

EL VÍDEO DE "MAMÁ ÁFRICA"

Los viñedos Bouchard Finlayson

Día 9 / II LOS VIÑEDOS de Western Cape (Sudáfrica)


En este edificio con la techumbre de gavillas de cañas se encuentran las bodegas Bouchard Finlayson.


La historia del vino en Sudáfrica comenzó hace tres siglos cuando la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales se instaló en Sudáfrica con el objetivo de proporcionar alimentos frescos a las tripulaciones de los barcos que pasaban por allí de camino a Indonesia. La riqueza geológica del suelo y el clima propiciaron que el cultivo de frutas, verduras y vides fuera todo un éxito. Con el tiempo el vino sudafricano fue mejorando en calidad aunque no podía ser aceptado en Europa porque le podía hacer la competencia a los vinos franceses. A partir del siglo XIX y tras la ocupación británica los vinos sudafricanos se empiezan a revalorizar y aumentar su producción, al punto de que su famoso "constancia" llegó a ser el vino favorito de Napoleón Bonaparte durante su exilio en la isla de Santa Elena. En la actualidad las regiones vinícolas se encuentran cerca de la Ciudad del Cabo, en las zonas de Stellenbosch y Constancia. 


Paloma y Mónica junto a una fuente de uno de los patios interiores del edificio.


A nuestra vuelta de Hermanus, donde fuimos a ver las ballenas, nuestro guía Gonzalo nos propuso visitar una de los viñedos que había cerca de allí llamado Bouchard Finlayson. Como éramos un grupo pequeño y dos de las parejas que venían con nosotros querían visitar el viñedo no dijimos que no y les acompañamos pero sin participar en la cata de vinos. Conocimos los exteriores del viñedo y vinos por fuera los dos edificios, el de las bodegas, donde se hacían las catas y un poco más arriba, encaramado en un alto estaba la vivienda de los dueños, una gran mansión construida en el estilo  afrikáner, típico de Western Cape: Techumbre de cañizo, ventanas de guillotina y hastial central. Gonzalo se quedó también charlando con nosotros y nos contó que era chileno, había estudiado biología y llevaba ya muchos años en Sudáfrica, con lo que no pensaba ya volver a su país. Por cierto me comentó que su segundo apellido era Paredes: "como el suyo".



La vivienda de los dueños de la bodega Bouchard Finlayson se encarama en la parte más alta del viñedo.

Las dos parejas de nuestro grupo que se apuntaron a la cata prueban los distintos vinos criados en el interior de la bodega.

JC posando al pie de las cepas del viñedo Bouchard Finlayson.

La familia portuguesa en el interior de la tienda de centro vinícola.

Algunos de los vinos "pinot noir" de  Bouchard premiados en distintos certámenes vinícolas.


08/09/23

Excursión al Cabo de Buenas Esperanza (Table Mountain National Park)

Día 8 / Camps Bay, Cabo de Buena Esperanza, funicular y Punta del Cabo.

 

Los 5 detrás del emblemático cartel que nos anuncia que estamos en el Cabo de Buena Esperanza, el punto mas meridional del suroeste del continente africano. ubicado en un lado de la playa Díaz, llamada así en honor al navegante portugués Bartolomé Díaz. La foto nos la hizo nuestra guía Kim que tuvo la paciencia de hacernos una a cada uno del grupo.


El 8 de septiembre fue nuestro primer día en Ciudad del Cabo y  lo teníamos programado como "día libre" o bien hacer la excursión de día completo de la Península del Cabo con almuerzo incluido en un restaurante en la punta del Cabo, llegando hasta el Cabo de Buena Esperanza y visitando por el camino la Isla de las Focas y una colonia de pingüinos. Elegimos la excursión que nos ofrecía más posibilidades de conocer estos sitios tan singulares, con la pega de que apenas íbamos a conocer una de las ciudades más importantes de Sudáfrica, pero no se puede hacer todo y había que elegir.

 

A las nueve de la mañana se presentó en nuestro hotel la guía que nos acompañaría todo el día en la excursión. Se llamaba Kim, una mujer blanca afrikáner descendiente de familia con antecedentes holandeses (los abuelos) con aspecto de exploradora y un aire de haber vivido de joven en una comuna hippie y además muy simpática. Nos contó que conoció a su marido argentino en Mallorca con el que aprendió español. Kim era alta, delgada, sin maquillaje. Durante todo el trayecto nos habló en un a veces incorrecto pero siempre entendible  y claro español. Nos fue desgranando la historia de Sudáfrica, nos daba curiosos detalles de cada sitio por donde pasábamos, por ejemplo de un castillo a l lejos en medio de la montaña mandado construir por una marido enamorado de su mujer, la fauna tan variada de este hermoso parque natural, y, en general, la vida de este país al que tanto quería y del que nunca se marcharía.

Selfie de JC y Paloma en la playa de Camps Bay con la cordillera de los Doce Apóstoles al fondo.


La excursión transcurrió por toda la costa atlántica a través de una bonita ruta panorámica cuya carretera tardó siete años en construirse. Excavada en la cara del acantilado, la carretera ofrecía unas bellas vistas de las playas y de las montañas.  Pasamos por Camps Bay donde paramos para hacernos fotos del pueblo junto a la playa con el precioso paisaje de fondo de la montaña Lion´s Head y la cordillera de  Twelve Apostles (Los Doce Apóstoles) y llegamos a Hout Bay, donde paramos para ir a ver la isla de las focas (hay una entrada dedicada a esta excursión). Nuevamente en el autobús, al llegar a Kommetjie la carretera se desvió al otro extremo sur del Cabo hasta finalizar en el Cabo de Buena Esperanza en Cape Point. Al entrar en el Parque Natural de Cabo de Buena Esperanza había que traspasar un puesto de vigilancia para pagar la correspondiente tasa de conservación.


Carretera de acceso al puesto de control de entrada al parque nacional de Table Mountain, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004 como "Zonas protegidas de la Región Floral de El Cabo Sudáfrica".


Table Montain declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

En 2004 el parque natural de la península del Cabo se denominó parque nacional Table Mountain y la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad con el nombre de Áreas Protegidas de la Región Floral del Cabo (Cape Floral Región Protected Areas) por poseer una de las floras más significativas del mundo por su diversidad, su densidad y su número de especies endémicas.


Los 5 en la península de El Cabo, a unos 2.000 m de altitud, una de las áreas de diversidad botánica más importantes del mundo según la UNESCO.


Los cinco al pie del antiguo faro a 238 m sobre las furiosas olas del mar.


Al llegar a Cape Point que es donde finalizaba la carretera, nos bajamos para coger el funicular Flying Dutchman que sube al antiguo faro  situado a 238 metros sobre el mar. Kim se encargó de sacar las entradas para subir al Faro a los que decidimos subir en funicular. Otra parte del grupo lo hizo a pie por un sendero que lleva hasta arriba. Después de ver el Faro nos fuimos a un mirador desde donde se divisaba la punta del Cabo adentrándose en el Atlántico. Las vistas a 1087 metros sobre el nivel mar eran inabarcables.

Cape Point es el punto más alto de El Cabo de Buena Esperanza, al que se accedimos por el funicular que se ve en la foto y cuyo nombre es "The Flying Dutchman", el "Holandés Errante", en recuerdo al legendario barco fantasma que alguna vez se puede ver en las aguas de más abajo.


Paloma y JC, a 2077 m de altitud, en el mirador de Cape Point señalando el pico de tierra que se adentra en  el océano.


El Cabo de Buena Esperanza no es, como se cree erróneamente, el punto más meridional del África continental, ni el lugar donde se unen las aguas de los océanos Atlántico e Índico. Ya que, como nos contó Kim, esto se produce a unos 200 kilómetros más al este en el Cabo de las Agujas. En cualquier caso vislumbrar desde lo alto el horizonte del Atlántico nos hizo sentir lo lejos que nos encontrábamos.


Los cinco en el mirador de Cape Point, 2077 m. de altura, desde donde la vista panorámica es espectacular.


Fue el portugués Bartolomeu Dias el primer europeo en alcanzar este punto tan meridional de África en 1488. Lo bautizó como Cabo de las Tormentas pero mas tarde el rey Juan de Portugal cambiaría el nombre por el actual de Cabo de Buena Esperanza. Así nos lo iba contando nuestra simpática guía Kim dirigiéndose especialmente a los dos viajeros portugueses, padre e hijo, que nos acompañaban. También nos alertaba sobre los imprevistos vientos huracanados que se podrían producir inesperadamente en la zona y que a más de un amigo suyo le habían jugado una mala pasada cuando se estaban haciendo fotos en sitios escarpados. Este temporal  es causa al mismo tiempo  de que crezca una vegetación de arbustos resistentes  sin arbolado pero con uno de los ecosistemas con mayor variedad de especies florales del mundo. En cuanto a la a fauna decir que es muy variada lo que comprobamos con nuestros ojos al ver desde el autobús como por aquellos parajes corrian avestruces, antílopes, cebras de montaña y babuinos. 


Dos turistas se acercan desaprensivamente a las avestruces que caminan por la orilla de la playa de Cape Point.  


Fauna en el Cabo de Buena Esperanza

En nuestro trayecto por la península de El Cabo y ya metidos sobre todo en la parte más occidental entramos en una reserva natural de más de 7.000 hectáreas a lo largo de 40 kilómetros de costa. Este gran espacio protegido alberga numerosas especies de aves, sobre todo avestruces, así como antílopes, ñus, facóqueros, babuinos y damanes.


En el centro un avestruz camina por los escarpados de Table Mountain.


Sobre todo vimos avestruces y babuinos. Las avestruces corrían alegremente por la playa o en el interior del parque dejándose fotografiar por los turistas o coqueteando con cortejos amorosos. Los babuinos rabien correteaban de n lado para otro y en ocasiones interrumpían el paso de los vehículos, que se paraban para verlos más de cerca, esperando que les dieran comida.


Punto de salida del funicular "The Flying Dutchman" que sube hasta el Faro de Cape Point.


En las siguientes entradas os hablaremos de las dos paradas que hicimos para ver en Hout Bay la "Isla de las Focas" y en Simon´s Town la curiosa "Colonia de pingüinos".




07/09/23

Duiker, la Isla de las Focas (Hout Bay)

 Día 8 / I HOUT BAY, Duiker la isla de las focas


Los 4 en el barco que nos llevo hasta la isla Duiker para ver la colonia de focas del Cabo que viven allí.

Hout Bay, nombre que significa "pequeña bahía arbolada", es una importante localidad pesquera en el litoral Atlántico del Cabo de Buena Esperanza. A este puerto llegan habitualmente embarcaciones que descargan toneladas de langostas y otras variedades de pescado como el atún o el snoek. Nosotros hicimos un alto en nuestra excursión a la Punta del Cabo de Buena Esperanza en este bonito puerto con el fin de coger un barco para visitar Duiker la "isla de las focas"

 

Al puerto de Hout Bay llegan habitualmente embarcaciones que descargan toneladas de langostas y otras variedades
de pescado como el atún o el snoek.


La isla Duiker desde el barco de la Drumbeat Charters Hout Bay, Entre los meses de enero a marzo es cuando hay mayor densidad de población, generalmente machos.

Duiker, la isla de las focas

Desde Hout Bay salen diariamente cruceros de una hora de duración con destino a la isla Duiker para contemplar a las focas del Cabo. Duiker es una pequeña isla con una pequeña extensión de o,4 hectáreas, de 77 metros por 95 m.  con pequeños islotes de piedra negra. Para proteger a estos animales marinos no está permitido poner el pié en la isla. La mañana que estuvimos nosotros hizo sol con lo que tuvimos la suerte de disfrutar viendo las focas y haciendo fotos desde la embarcación. También hacía un fuerte oleaje que al chocar contra las rocas las cubría de abundante espuma blanca dándole al conjunto un aspecto de naturaleza salvaje. Fue una excursión que nos encantó.


Las focas de la isla Duiker conviven con las aves como los cuervos o las gaviotas. 


La foca del cabo

Es curioso que en nuestro libro-guía de Sudáfrica cuando se refieren a estas colonias dice que son de leones marinos, otras que se trata de lobos marinos. En realidad las que viven en la isla Duiker son focas del Cabo, una de las 35 especies de focas que hay catalogadas en el mundo. La mayoría son machos que están madurando hasta alcanzar el tamaño y la edad necesaria para reproducirse (8 a 12 años). La mayor densidad de población se registra entre los meses de enero y marzo debido a la temporada de muda de pelo de las focas. Durante este periodo las focas no salen en busca de alimento (comen pescado, langostinos, marisco y calamares) sino que permanecen en las piedras sustentadas por la propia grasa acumulada. Las focas conviven en armonía con las aves como el cuervo marino del Cabo o la gaviota de espalda negra.

La foca del Cabo  puede sumergirse a una profundidad de 36 metros. Sus orejas y fosas nasales tienen un mecanismo por el cual se cierran cuando están bajo el agua por lo que no respiran dentro, lo hacen subiendo a la superfie. Duermen en el mar. Las crias jóvenes respiran cada 10 a 15 minutos y los adultos lo hacen cada 30 minutos. Otra característica es su buen sentido del oido en el exterior, pero sobre todo dentro del agua. Sus ojos también se encuentran perfectamente adaptados para ver dentro y fuera del agua.


Entre los meses de enero y marzo es cuando hay más focas en la isla Duiker.


Selección de fotos de Hout Bay