22/11/23

Haciendo puzzles en el aeropuerto de Johannesburgo. Vuelo cancelado. Nuevo hotel.


Selfie de los 5 en los pasillos del aeropuerto O.R Tambo de Johannesburgo con los dos puzzles de 500 piezas terminados.


El día 12 desayunamos en la terraza del restaurante del hotel junto a la orilla del río Zambeze. Hacía una mañana preciosa y después de lo que vivimos el día anterior primero haciendo el safari a pie por Moa-Oa-Tunya, luego viendo las cataratas Victoria y ya por la tarde haciendo el crucero en barco por el río Zambeze, nos daba pena marcharnos.

Teníamos el vuelo de Livingstone a Johannesburgo a las 12:40. Llegamos por la tarde a Johannesburgo. Nuestro próximo vuelo a París salía a las 23:45 de la noche por lo que debíamos estar en el aeropuerto O.R. Tambo casi 7 horas. Nos planteamos la posibilidad de aprovechar esa tarde de alguna manera, pues eran muchas horas en el aeropuerto  sin hacer nada. El aeropuerto de Johannesburgo tenía muchas y muy buenas tiendas para pasar un rato de entretenimiento y entre eso y que decidimos comprar unos puzzles para rematar el tiempo restante. Después de visitar todas las tiendas del aeropuerto buscamos algún sitio apropiado para hacer puzzles y encontré unos mostradores vacíos con el espacio justo para desplegar nuestras piezas y montar los dos puzzles de 500 piezas que habíamos comprado. Y así nos pusimos a hacerlos antes la mirada n tanto atónita del personal del aeropuerto que pasaba por a llic y de los viajeros. El caso es que el tiempo se nos hecho encima.


En el aeropuerto conocimos a Peter un simpático sudafricano que estaba aprendiendo español y que viajaba a Ámsterdam para ver a un amigo. Peter nos ofreció su casa para dormir cuando nos cancelaron el vuelo a París.

Conocemos a Peter, un simpático sudafricano

Terminamos los puzzles y nos dirigimos a nuestra puerta de embarque. Durante la espera conocimos por casualidad a un hombre muy simpático con el que entablé conversación, pues estábamos sentados en el mismo banco. Se llamaba Peter, era afrikáner, sus antepasados posiblemente fueran holandeses. Tendría unos 45 años y hablaba algo de español. Empezamos a charlar y pronto hicimos los cinco corrillo con él y nos contó algo de su vida en un castellano de aprendiz, pero que ya hubiéramos nosotros querido saber inglés como él hablaba el español. Peter estaba aprendiendo español por internet con un profesor de Granada. Había estado ya en España varias veces y ahora se iba a Holanda a casa de un amigo. Era sudafricano de abuelos holandeses y vivían en Johannesburgo.


Paloma en la habitación del hotel Road Lodge donde dormimos el último día.


A eso de las once y media de la noche nos comunicaron que el vuelo se retrasaba y cerca de la una de la noche nos confirmaron que el vuelo se había cancelado por problemas técnicos, la excusa fue que había habido problemas en la carga de combustible. También nos dijeron que con los mismos billetes podíamos coger el mismo vuelo de las 23:55 de la noche pero al día siguiente. Nos nos cupo otra opción que recoger las maletas e intentar buscar alojamiento para esa noche en Johannesburgo. Cuando volvimos a ver a Peter nos dijo que si no encontrábamos donde dormir que podíamos ir a su casa y nos dio su teléfono para llamarle para lo que necesitáramos. Fue un detalle que nos dejó sorprendidos y nos confirmó lo buena persona que parecía.


Óscar y Elena haciendo el puzzle de 500 piezas en el pasillo del aeropuerto de Johannesburgo.


Mónica y JC haciendo el puzzle de 500 piezas en el pasillo del aeropuerto de Johannesburgo.


JC en una de las tiendas del aeropuerto O.R. Tambo de Johannesburgo junto a un muñeco a tamaño real que representa a Nelson Mandela.


Al final entre todos se organizó un grupo que con la ayuda del personal del aeropuerto, pues ni de la agencia ni de la compañía aérea nos ofrecieron solución.  No tuvimos más remedio que esperar en la calle, con 3 grados de temperatura, mientras nos fueron recogiendo en taxis y minibuses y llevándonos a hoteles cercanos donde dormir. A nosotros nos tocó el hotel Road Lodge al que llegamos a las 4 de la noche. 

Comunicándonos con la Agencia

Al día siguiente, después de desayunar, nos encontramos ya más animados ya que el problema del alojamiento se había resuelto  y ya solo era cuestión de dejar pasar las horas hasta que esta noche cogieramos por fin el vuelo a París. Aprovechamos para mandar un correo a Susana Tugores, de la agencia de El Corte Inglés, y comunicarle lo que nos había sucedido. Estos son los correos que le mandé y su contestación.

de: Juan Carlos García a Susana Tugores

Buenos días Susana. Anoche nos cancelaron el vuelo de las 23:55 de Air France desde Johannesburgo a París. Intentamos contactar con la organizadora Kobo.Safaris a través de su número de emergencia para encontrar alojamiento pero no fue posible. Gracias a la ayuda de personal del aeropuerto nos llevaron en taxi al hotel Road Logde donde llegamos a las tres de la noche. Dejaremos el hotel a la 1 del mediodía y pediremos factura del alojamiento para los 5. Nos han dado el vuelo de AF987 para las 22:45 de hoy. Suponemos que esta tarde nos darán el de París Madrid. Te comunicamos está incidencia a los efectos oportunos para la correspondiente reclamación por los gastos y perjuicios que nos está ocasionando. Un abrazo. Juan Carlos.

de: Susana Tugores a Juan Carlos García

Buenos días Juan CArlos. Madre mia! Cuanto lamento que hayáis terminado el viaje así.... Gracias por informarme. En cuanto lleguéis cursamos lo que corresponda, pero por favor, cuando vayáis al aeropuerto poner una reclamación en la compañía aérea, que es la que debe hacerse cargo de todos esos gastos. Además, por ley, os corresponde una compensación económica, pero para todo ellos debéis presentar queja y reclamación a la compañía aérea. Para cualquier consulta no dudéis en contactar conmigo cuando necesitéis. Un abrazo. Susana Tugores.

 

Cenando en el aeropuerto O.R. Tambo de Johannesburgo antes de partir a París en el nuevo vuelo previsto a las 23:55 horas, después de que lo cancelaran el día anterior.


Nos planteamos aprovechar las horas libres que teníamos ese día y optamos por ir a ver el Museo del Apartheid ya que nos pudimos hacerlo el primer día que llegamos a Johannesburgo por ser lunes y estar cerrado. Nuestra experiencia en el Museo del Apartheid os la contamos en esta entrada (VISITA AL MUSEO DEL APARTHEID DE JOHANNESBURGO).


Los 5 desayunando en la barra de pared del hotel Road Lodge.
Nuestra carita de sueño es por las pocas horas que pudimos dormir.


Elena, Paloma, Óscar y Mónica en la entrada al interior del Museo del Apartheid de Johannesburgo.


A nuestro regreso del museo Apartheid, volvimos en Uber al hotel y nos fuimos a comer a una pizzería que había muy cerquita. Coincidimos con Pedro, un chico joven que habíamos conocido la noche anterior cuando se montó todo el follón de búsqueda de hotel y que durmió también en nuestro hotel. Al parecer era guía fotográfico de safaris y tenía un página web en internet donde alardeaba de las fotos que hacía y de los clientes que tenía. Comimos unas pizzas que, al parecer, le sentarían luego mal a Elena durante el vuelo JHB-París. Acabados de comer volvimos al hotel para recoger las maletas y pedir los justificantes de las facturas por na noche de alojamiento yaa que la habíamos pagado de nuestro bolsillo, no así el taxi que nos trajo que no nos cobró a nosotros nada. Hechos todos los tramites nos fuimos en dos taxis al aeropuerto. O.R. Tambo de Johannesburgo. El tiempo de espera lo aprovechamos para poner una reclamación a la compañía Air France, cambiar los billetes del vuelo caducado por otros nuevos y esperar. Volvimos a encontrarnos con Peterque cuando nos vio entrar se espero a saludarnos y entonces aproveché para hacernos una foto de recuerdo. El se iba a Amsterdam y nosotros a París. a las 12 de la noche salía nuestro avión y pasamos toda la noche en vuelo. Llegamos a París hacia las 9 de la mañana del día siguiente. Elena había pasado un vuelo fatal desde que se montó en el avión. En el aeropuerto Charles Degaulle, Mónica se fue a una farmacia para buscar algún calmante que  le hiciera efecto y al mediodía comimos en una de las cantinas. Cogimos nuevamente el vuelo a Madrid donde llegamos hacia las seis de la tarde.


Aeropuerto Internacional O.R. Tambo, sala de embarque del vuelo Johannesburgo-París a las 23:45 h.



Uno de los pasillos del aeropuerto internacional Charles-Degaulle de París.