11/09/23

Cataratas Victoria, "la humareda que ruge"

Día 11 / ZAMBIA Cataratas Victoria, Área de Conservación Kavango-Zambeze.


Los 5  en uno de los miradores de las cataratas Victoria que se forman cuando todo el volumen
del río Zambeze cae en las gargantas que tienen una profundidad de entre 80 y 108 m.

Se lamentaba Javier Reverte en su magnífico libro "Vagabundo en África " (1ª edición 1998) de tener que haber visto las cataratas Victoria "caminando como un turista más, de las decenas que recorren el paseo abierto al otro lado de los poderosos saltos, haciendo fotos, esperando tu turno para ocupar la primera fila en las estrechas terrazas desde donde se contempla el agua yendo a chocar contra el estrecho, hondo y nervioso curso del Zambeze, que corre abajo entre las duras paredes de piedra". Al prestigioso aventurero y escritor le hubiera encantado contemplarlas en soledad, como "lo debió de sentir Livingstone en aquel día de 1855 en que las vio por primera vez". 


Los 5 junto al cartel que hay en la entrada al sitio de las cataratas Victoria.


A los nativos de estas tierras más que la visión de este impresionante espectáculo de la naturaleza les sorprendió el ensordecedor ruido que salía de aquel lugar envuelto en una nube de agua por lo que no dudaron en llamar al sitio "Mosi-oa-Tounya", "una humareda que ruge". El doctor Livingstone que fue el primer europeo que las vio en noviembre de 1855 las bautizo con el nombre de "Victoria" en honor a la reina de Inglaterra. Una escultura en homenaje a este descubridor se erige en el lado de Zambia, que es por donde accedimos nosotros, sobre un alto pedestal en el que su figura posa oteando el horizonte y dirigiendo su mirada hacia las cataratas. Hablaremos más de David Livingstone en nuestra entrada sobre la ciudad que lleva su nombre.


Nuestro guía explicándonos sobre un gráfico los distintos tramos y saltos de agua que
conforman el conjunto de las cataratas Victoria.



Elena se entretiene fotografiando a los monos que campan a sus anchas por el Parque Nacional de las Cataratas, jugueteando entre sí o hurgando en las papeleras y cubos de basura donde poder obtener algo de comida.



Óscar nos hizo esta foto de los 4 posando con otra impresionante vista de las cataratas Victoria al fondo.


Cuando llegamos al sitio de las cataratas el taxi nos dejó al lado de un mercadillo formado por unos locales de venta de souvenirs y artesanía. Cruzando la calle había una caseta que servía de entrada y venta de tickets para ver el Parque Natural de las Cataratas Victoria. Al poco tiempo salió el que sería nuestro guía que se estaba despidiendo del grupo anterior y enseguida se vino con nosotros. Nos contó que había aprendido español en Cuba y antes de entrar al sitio, sobre una rústica y agrietada maqueta de yeso y cartón, nos fue explicando la situación de las cataratas, sus características y el entorno natural.


Paloma, Óscar, Elena y Mónica posan junto a a la caseta donde venden los tickets para entrar a las cataratas Victoria.

Era casi la una del mediodía cuando entramos. Exceptuando una pareja de japoneses que se movía por aquellos senderos limitados por cordeles y postes de madera, prácticamente estábamos solos y podíamos disfrutar tranquilamente del paisaje, el espectáculo del agua cayendo y los monos jugueteando por doquier. En septiembre, al ser la época seca, la caída del agua no era tan tumultuosa y abundante como en el periodo de inundaciones en el que  es imposible ver el pie de la cascada y la cortina de agua, dado el abundante vapor de agua que llega incluso a empapar a los visitantes. Pero como decía nuestro guía cuando le preguntaban cuando era mejor venir a ver las cataratas: "El mejor es cuando usted está aquí". 


En este panorámica se puede apreciar en el lado izquierdo el puente por el que pasa el ferrocarril, la ruta que seguimos incluyendo un puente que hay que pasar y algunos de los miradores.


Por último nos comentó a modo de curiosidad que el tamaño de las cataratas Victoria es casi el doble que las de Niágara (Canadá/EEUU) y que solo rivaliza con las cataratas del Iguazú en Argentina y Brasil y con los Saltos del Moconá también en la frontera de Argentina y Brasil.


JC delante de la estatua erigida en 1855 como homenaje
al explorador escocés doctor David Livingstone, que tiene
otra en el lado de Zimwabwe inaugurada en 1934.


Las cataratas Victoria Patrimonio de la Humanidad en 1989



Las Cataratas Victoria fueron declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1989.


Las Cataratas Victoria figuran entre las más espectaculares del planeta. El río Zambeze, que tiene más de 2 kms en este lugar, se precipita con gran estruendo por una serie de desfiladeros basálticos y levanta una nube de vapor de agua que puede ser vista desde más de 20 kms de distancia.  La UNESCO declaró el Parque Natural Moni-oa-Tunya y Cataratas Victoria Patrimonio de la Humanidad en 1989, atendiendo a los criterios de ser un fenómeno natural de gran belleza y constituir una etapa importante en la historia de la Tierra.


Paloma, Mónica y JC contemplando el puente de hierro y bronce sobre el que transcurre la línea de ferrocarril que une Livingstone y Kazungula. En un carruaje sobre este puente, se firmó un acuerdo histórico.
El puente se inauguró en septiembre de 1905.



Paloma y Óscar dirigiéndose al Knife Edge, un espectacular mirador al que se
 accede tras cruzar un vertiginoso puente que en la época de inundaciones
queda totalmente envuelto en una nube de agua pulverizada. 


Paloma estudiando la maqueta que representa muy didácticamente la orografía y accidentes de las cataratas Victoria y sobre la que nos explico nuestro guía todas sus características.


Mercadillo enfrente de la entrada al parque de Cataratas Victoria (Zambia).




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