Una familia entrando al Museo del Apartheid de Johannesburgo. En la fotografía del muro se puede leer "Honrar el legado de Madiba".
"Estas entrando en un periodo oscuro y difícil de nuestra historia. Aprenderás sobre las injusticias y las dificultades de la vida de las personas bajo el apartheid. Aprenderás sobre personas, organizaciones y hechos que ayudaron a poner fin al apartheid" APARTHEIDMUSEUM
Banco de la vía pública de uso exclusivo para "europeos o blancos".
Cada pilar frente al museo representa uno de los siete valores en los que se basa la Constitución de Sudáfrica: LIBERTAD, RESPETO, RESPONSABILIDAD, DIVERSIDAD, RECONCILIACIÓN, DEMOCRACIA e IGUALDAD.
"Aquellos de nosotros que vivimos los años sombríos y brutales del apartheid siempre llevaremos su sombra en nuestras vidas. También recordaremos la creciente energía de la lucha contra el apartheid y el profundo sentido de comunidad y solidaridad que produjo. Pero la mentira es parcial y fugaz, incluso cuando es personal. Y aquellos que no vivieron ese periodo necesitan formas de comprender la realidad de la dominación racial y sus consecuencias.
Y así quedó claro, en los años inmediatamente posteriores al fin del apartheid, que sería importante desarrollar un museo que pudiera contar la historia del apartheid en toda su complejidad. Un museo así no sólo tendría que informar al visitante sobre esta historia, sino también ser testigo del sufrimiento, el heroísmo y la tragedia.Lo más importante es que debería servir como advertencia de lo que sucede cuando la gente cree en la superioridad de un grupo sobre otro.
Así nació en Museo del Apartheid. Fue inaugurado en 2001, siete años después de la elección del primer gobierno democrático de Sudáfrica. El edificio en sí es tremendamente hermoso. La historia que contiene se cuenta a través de una amplia variedad de medios que informan, conmueven e involucran al visitante. El uso de fotografías, artefactos históricos, filmaciones y diseño interactivo se combinan para crearían visión compleja y matizada de nuestra historia"
Cristopher Till, Director Museo Apartheid,Johannesburgo, junio de 2018 (prólogo al libro-guía del Museo).
Vista general del Museo Apartheid desde el exterior.
Entrada Museo Apartheid por la puerta para BLANCOS
Nuestro último día en Johannesburgo lo aprovechamos para ver el Museo del Apartheid que, como ya os contamos al principio de este blog, estaba cerrado el primer día que llegamos a la ciudad y no pudimos verlo. Por eso, cuando se nos dio esta nueva oportunidad de estar un día más en Johhanesburgo por la cancelación del vuelo a París, no nos lo pensamos dos veces y decimos ir esta mañana. Cogimos un uber que nos recogió en el hotel a las 11 de la mañana y nos llevó directo al museo. Compramos allí mismo las entradas y antes de meternos nos encontramos con dos puertas: una para blancos y otra para no blancos. Ya en el ticket te venía marcado el color de la puerta por la que tenias que pasar. Se trataba de una primera concienciación que obliga al visitante a experimentar un aspecto humillante de la clasificación racial, una de las realidades cotidianas de la vida bajo el apartheid.
A la derecha la entrada al museo.
Los distintos grupos raciales se reúnen en esta rampa exterior, que parece no tener un final, y que representan todas las razas y todos los ámbitos de la vida.
La rampa empieza a hacerse más empinada y el camino más estrecho. Los muros de acero y roca dan na sensación de encarceklamiento y confinamiento en alusión al torturado pasado sudafricano.
Elena, Paloma, Óscar y Mónica en el vestíbulo del Museo del Apartheid. donde el visitante tiene que pasar por una de las dos puertas que le ha tocado al azar al adquirir la entrada en taquilla: "BLANCOS" o "NO BLANCOS".
Más de 1.000 personas cambiaron oficialmente de color en 1985. Fueron reclasificadas de un grupo racial a otro de un plumazo. Les llamaron los 1.000 "camaleones".
Mónica delante de la fotografía en la que aparecen los miembros de la Junta de Clasificación que podían cambiar la identidad racial de una persona a su capricho.
Elena posando junto a una escultura dedicada a Nelson Mandela La original, de una altura de casi 20 m. está erigida en Howick, el lugar donde fue detenido Mandela el 5 de agosto de 1962.
Elena cruzando un rincón my acogedor del museo en el que crece un árbol.
Elena eligiendo una varilla de color para mezclarla con muchas otras que hay en depósitos de enfrente.
Elena delante de un cartel en el que el obispo sudafricano Desmond Tutú, premio Nobel de la Paz, alza los brazos bajo el lema "La verdad al poder."
Haciendo un pequeño descanso en la cafetería y librería del Museo. El tablero de la mesa es mitad blanco y mitad negro.
Sobre un gran mural con la imagen de Johannesburgo en 1886 hay cajas de recuerdos de personas cuyas familias se trasladaron a la ciudad en los primeros años. Los visitantes encuentran por primera vez reproducciones a tamaño natural de estos individuos eb las cajas de espejos de la rampa exterior.
Detalle del interior de una de las cajas.
Sala dedicada a la vida de NelsonMandela
Mural con retratos evolutivos de Nelson Mandela y palabras que definen su carisma: Líder, Prisionero, Estadista, Negociador o Camarada.
El famoso caricaturista sudafricano ZAPIRO realizó muchos homenajes a Mandela en toda su obra gráfica.
Nelson Mandela personaje de portada en la revista en New Yorker.
El rostro de Madiba en varias épocas de su vida.
Reconocimiento internacional de Nelson Mandela en los Mass Media.
Ejemplar de una edición de la Constitución de la República de Sudáfrica de 1996.
Sala dedicada a la Política de Ejecuciones
Cada una de estas 131 sogas que cuelgan de una de las salas del museo representa a una persona que fue ejecutada por crímenes políticos en Sudáfrica. En las paredes se exponen las fotos y los nombres de los ejecutados y de los que murieron bajo detención policial.
JC junto a la foto en la que aparece Desmond Tutu viendo la televisión y aplaudiendo mientras Nelson Mandela y Frederik Willem de Klerk reciben el Premio Nobel de la Paz en 1984, en reconocimiento a sus esfuerzos por poner fin al apartheid en Sudáfrica. El arzobispo sudafricano ganó el Premio Nobel de la Paz (1984) y el Premio Martín Luther King de la Paz (1986) por su dedicación a la campaña antiaparheid.
En la foto de la derecha aparece Frederick Wilem de Klerk sosteniendo un periódico local frente a su oficina, en 1992, con el titular que anuncia la victoria del sí en el referéndum para poner fin al apartheid.
Sala dedicada a los jóvenes que tomaron el control de la lucha, Soweto 1976
En esta sección del museo se exploran los acontecimientos del levantamiento de Soweto en 1976, cuando los jóvenes del municipio tomaron el control de la lucha. Fue este un punto de inflexión en la historia del país y marcó el comienzo del fin del apartheid. Aquí el visitante se encuentra con la imponente vista de un vehículo blindado amarillo utilizado por la policía y el ejercito conocido popularmente como "casspir." Con la exhibición de este vehículo policial se intenta representar la presencia policial constante en los "townships" de las afueras de Johannesburgo .
El casspir se convirtió en un espectáculo cotidiano en los municipios de Sudáfrica. la gente le puso apodos como "mello yello", pero no había nada tranquilo en lo que representaba esta tanqueta antidisturbios.
Sala "ON THE BRINK", cuando una violencia extrema explotó en 1990
En este espacio se expone, a través de filmaciones proyectadas en grandes monitores, la violencia en la que se vio sumida Sudáfrica tras la liberación de Mandela. A pesar de la euforia y la esperanza expectantes provocadas por su salida de la cárcel, la transición a la democracia no fue nada fácil. Las negociaciones para una nueva Sudáfrica se llevaron a cabo en un contexto de intensa violencia que sumió al país al borde la de la guerra civil. Hubo enfrentamientos entre el ANC y el Partido de la Libertad Inkatha, que apoyaba al jefe Mangosufhu Buthelezi. Los extremistas de derecha blancos también respondieron a la idea de una nueva Sudáfrica con violencia, mientras que el Gobierno parecía alimentar la violencia través de la Tercera Fuerza. Las masacres de personas en Bolpatong y Bisho amenazaron con hacer fracasar las negociaciones. Catorce mil personas murieron violentamente durante este triste periodo. Como afirmó el historiador sudafricano Philip Bonner: "Murió más gente por la violencia política entre 1990 y 1994 que durante el periodo del apartheid de 1948 a 1990".
A través de objetos como alambradas de espino o armas y proyecciones en pantallas gigantes de los disturbios ocasionados se introduce al visitante en uno de los periodos más violentos de Sudáfrica que la llevaron al borde de la guerra civil, entre los años 1990 y 1994, durante las negociaciones para construir una nueva nación.
Detalle de las armas utilizadas en los enfrentamientos producidos durante los disturbios.
El mensaje de la arquitectura
La arquitectura del museo APARTHEID, pilares, escaleras, rampas que se van estrechando cada vez más según vas subiendo o la distribución espacial, constituye una parte muy importante del mensaje que se quiere transmitir al visitante. Por ejemplo: cada pilar frente al museo representa uno de los siete valores en los que se basa la Constitución de Sudáfrica: Democracia, Igualdad, Reconciliación, Diversidad, Responsabilidad, Respeto y Libertad.
Las escaleras representan el duro camino que llevan al visitante hacia el siguiente viaje: El descenso simbólico por un pozo de mina que lleva a la ciudad minera de Johannesburgo. También las escaleras simbolizan el descenso al corazón de las tinieblas.
La miserable vida en las minas
"Las condiciones de vida de los hombres que trabajan en las minas de Sudáfrica son miserables más allá de lo imaginable." Ernest Cole, 1967
SALA Nueva Constitución
Elena en la sala del Museo del Apartheid dedicada a la Nueva Constitución sudafricana.
En una sala anexa al museo se puede visitar la exposición Nueva Constitución. Es una sala diáfana de hormigón y hierro. Sobre las paredes, aparecen escritas en letras grandes de moldes de acero las palabras LIBERTAD, RESPONSABILIDAD, DIVERSIDAD, RECONCILIACIÓN, RESPETO e IGUALDAD que resumen los derechos reconocidos en la Constitución. En el centro de este espacio hay una estructura de vidrio que contiene un montón de piedras. Se invita a los visitantes a tomar una piedra y colocarla sobre la montaña de piedras que crece bajo la bandera de Sudáfrica, como reconocimiento a su visita al museo y como compromiso de luchar contra el racismo y la discriminación.
En esta sala del museo se invita al visitantes a colocar una piedra bajo la bandera mientras se leen las palabras referentes a los derechos reconocidos en la Constitución escitas en las paredes y suena en bucle el himno nacional sudafricano: "Nkose sikelel`iAfrika".
Librería
Museo Apartheid Cuadernillo de Actividades Grado 9.
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