06/12/23

Los rinocerontes en el punto de mira


Una pareja de rinocerontes blancos descansan echados en la tierra bajo la sombra de un áribol en el Parque Nacional Mosi-Oa Tunya (Zambia).


En mayo de este año la revista National Geographic publicó un alarmante y, al mismo tiempo esperanzador, artículo sobre los rinocerontes que ahora he leído con más interés después de nuestro viaje a Sudáfrica. Estos enormes animales  que, a mi parecer, han evolucionado menos que otros y conservan rasgos más prehistóricos, los hemos podido contemplar,  y muy de cerca, en el safari a pié que hicimos en el Parque Nacional Mosi-Oa-Tunya, en Zambia.

En el artículo de National Geographic se dice, citando palabras del biólogo y fotógrafo de la naturaleza Albert Masó, quien lleva 30 años haciendo safaris fotográficos en el Parque Nacional Kruger lo siguiente:

"Durante los primeros 20 años se podían fotografiar rinocerontes todos los días. Entre 2010 y 2020 cada vez era más difícil hacerlo, y en 2021, por primera vez, ninguno de los los jeeps de la expedición pudo ver ni un solo ejemplar". 

Leyendo esto me consuela que nosotros no solo hayamos visto alguno en Kruger, sino que, como en el caso de nuestro safari a pie en el Parque Nacional Mosi-Oa-Tunya, en Zambia, pudiéramos contemplarlos plácidamente tumbados a la sombra de los árboles durante un buen rato.


El safari que hicimos a pie con un guía y escoltados por un guarda forestal armado, en el Parque Nacional Mosi-Oa Tunya (Zambia), nos permitió tener el privilegio de poder contemplar estos rinocerontes muy de cerca, como se ve en la foto que hizo Elena.


Para hacer se una idea del peligro de extinción de los rinocerontes (White Rhino), según los datos publicados por el Parque Nacional de Kruger en el año 1990 había censados 1381 ejemplares. Sin embargo la efectiva política de protección y conservación que está llevando Sudáfrica en uno de los parques más grandes del continente africano desde hace unos años, ha logrado que la población de los rinocerontes blancos haya crecido hasta 12.158 en el año 2009. Lo que supone un punto de reflexión en cuanto a la capacidad de saber coordinar estas políticas proteccionistas con el auge cada vez más masivo del turismo de safari.


Elena fotografiando a los rinocerontes zambianos mientras el resto observamos con cierto respeto como descansan bajo la sombra de los árboles.


El hombre un depredador sin escrúpulos

No hay que olvidar que una de las causas de la extinción de los rinocerontes fue y sigue siendo la terrible lacra de la depredación del hombre ya que a partir del año 2010 se produjo un incremento en la demanda de productos de supuestas propiedades curativas y afrodisíacas asociadas al "polvo mágico" del cuerno de rinoceronte. Según el artículo de National Geographic esta demanda provocó "un alud de furtivos procedentes de Mozambique que en una década acabó con el 70% de la población: en 2021 quedaban menos de 4.000 (unos 3.500 rinocerontes blancos, y 500 negros").  Pero, al parecer hay esperanza, según cuenta el biólogo Albert Masó: "En los tres safaris que hicimos en julio y agosto de 2022 pudimos volver a fotografiarlos". Hay que celebrar que las autoridades del parque Kruger, los rangers, la policía y el Ejército del país están vigilando y castigando estas terribles prácticas contra los animales.



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